El otro día pude
leer, y en voz alta, "La cosa
perdida" de Shaun Tan, un libro álbum espléndido y mágico como el anterior
pero que, además, tiene muchos detalles y secretos que develar entre sus bordes.
Todo lo que parece ser un adorno, una evocación cubista de collage, de timbre,
tiene significado y sentido en el universo ultra burocrático y ultra
automatizado del libro de Tan. Si lo pueden tener entre sus manos, tómense todo
el tiempo para hurguetearlo. Y enamórense de la cosa, simplemente maravillosa.
“Rosalía, detective”, un misterio con sabor a chocolate
Hace 1 semana


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